Despistado y perdido, Ulises mira su mapa...

domingo, enero 18, 2004

"¿Cómo les explicas que el cielo, colores y la gente son diferentes y que las estrellas no están en su sitio?" Nuestra amiga la viajera pasa por la posada de Penélope y Ulises tras escapar unos años de un lugar donde no quiere estar.

martes, enero 13, 2004

Ulises observa desde el puerto cómo un barco despliega las velas hacia su querida Itaca. Tras esto, se lamenta un rato y continúa su vida como si tal cosa.

domingo, diciembre 21, 2003

"La maté porque era mía" Palabras muertas, un reguero de letras en el suelo, autor infame y asesino.

lunes, noviembre 24, 2003

Estaba hoy de paseo al salir del trabajo. Con las campanas de la iglesia de la universidad como fondo, pasaba entre manadas de estudiantes.

El caso es que me ha parecido escuchar un balido y ver mi cara (la palabra clave aquí es "parecido", todavía no sufro alucinaciones auditivas o visuales)

Ay, muchas de las cosas que sé y en las qué he creído tanto tiempo son erróneas. Me da tanta pereza cambiar...

domingo, noviembre 23, 2003

De niño tenía un llavero de colores que era un rompecabezas en forma de bola. Era increíblemente difícil de hacer o al menos eso me parecía entonces.

Todas las piezas tenían su sitio y una vez que encontrabas el de cada una, de pronto todo tenía sentido y encajaba a la perfección.

jueves, noviembre 06, 2003

Estaba pensando en qué pasaría si mi taza de café no fuera una taza de café.

lunes, noviembre 03, 2003

Hace unos días vinieron mis sobrinas, y estando en una tienda señalaron las dos a un señor Sikh con su barba larga y puntiaguda y el bigote y el turbante y dijeron al tiempo "'¡Un enano!" (en el idioma propio de mis sobrinas, "enano" sólo hace referencia a los enanos de la película de Disney de "Blancanieves y los siete enanitos")

lunes, octubre 27, 2003

Sócrates viene a cenar junto a otros amigos y el pequeño Telémaco hace monerías sentado en sus rodillas. Cuenta que piensa volver a Atenas a pesar de todo.

viernes, octubre 10, 2003

Estaba caminando esta mañana de otoño hacia el trabajo, y había unas hojas de arce caídas en la acera entre los charcos.

Me estaba acordando de lo que un tío que tengo que trabaja en Portugal en un orfanato le decía a uno de los niños que le preguntaba que porqué se moría la gente. Decía que era porque si no, si nacieran portugueses pero no muriera ninguno, al final ya no quedaría espacio en Portugal para más portugueses.

Claro, aunque mi tío tenga razón eso no quiere decir que la muerte de un amigo no sea una tragedia o que el nacimiento de mi duendecillo me llene de alegría.

Descansa en paz Zzta, dondequiera que estés.

viernes, septiembre 26, 2003

Vaya, hay días en que me alegro de ser quien soy.

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